Nuevamente surge un estallido social en el Sur de Chile: ayer Magallanes y Aysén, hoy Chiloé y la  Región de  Los Lagos.  Estos hechos no son casualidad, tienen causas y causantes.

Son los efectos de un modelo de desarrollo y una industrialización planificada para explotar los recursos naturales del Sur y de todo Chile. Se privatizó la tierra, el agua, el mar, porque primero se privatizaron las conciencias y la organización social y hoy seguimos sufriendo las consecuencias.

Hoy también el mar fue asesinado, por la bombas de los antibióticos, los pesticidas, los salmones muertos, la marea roja,… bien lo saben los pobladores de Chiloé, mucho mejor que ciertos científicos funcionales a los grandes intereses económicos y políticos.

La pesca, fuente tradicional de vida en la Isla Grande  ya no es sustentable con este modelo político – económico.

Esta industrialización está matando no solo las fuentes de vida y de trabajo, sino que también ha herido profundamente las relaciones familiares, sociales, las fiestas y las tradiciones culturales y religiosas de los valientes y sacrificados pueblos del Sur.  La sed de dinero fácil, la ilusión de poder, pudo más.

Porque el grito de la hermana madre tierra y del mar, y el grito de los empobrecidos es un mismo grito, la problemática socio-ambiental que vivimos es parte de una crisis más global que es finalmente una crisis ética de humanidad.
Nos llama la atención la lentitud, falta de visión y menosprecio del Gobierno y de algunas autoridades políticas para prever con tiempo y dar soluciones de largo plazo a los problemas desde hace años anunciados.

Así mismo es preocupante el rol de ciertos medios de comunicación que solo ven e informan de lo superficial del conflicto sin entrar al fondo de sus causas y sin señalar sus verdaderos responsables.

Por el amor a nuestra tierra, a nuestros pueblos, y en especial a los hermanos de Chiloé, confiamos en que no caigamos en la tentación de vender  nuestra conciencia ni nuestros bienes por unos bonos de unos miles de pesos, que serán de seguro pan para hoy y miseria para mañana.

Se necesitan liderazgos lúcidos y valientes, capaces de trascender la contingencia.  

Con la cuestionada próxima  firma de acuerdo de Chile del TPP (Trans – Pacific Partnership) se radicalizará aún más la privatización y la mercantilización de los bienes comunes esenciales para la vida de nuestros pueblos.
Más que “puentes de Chacao” necesitamos amor a la Madre Tierra y  puentes de entendimiento, diálogo y una nueva Constitución que contribuyan a hacer reales la justicia, la solidaridad, la equidad y la paz social, especialmente para los más marginados, postergados y empobrecidos.

Las soluciones, necesariamente, tendrán que ser estructurales, en las que el Estado, con la participación vinculante de la ciudadanía y sus organizaciones, vaya buscando el bien común como prioridad absoluta, en base a la ética del cuidado de la creación y del buen vivir de nuestros pueblos.

En profunda solidaridad y esperanza

COMISIÓN JUSTICIA Y PAZ– Vicariato de Aysén

PASTORAL SOCIAL –  Vicariato de Aysén

RADIO Y TV SANTA MARÍA - COYHAIQUE

CORPORACIÓN PRIVADA PARA EL DESARROLLO DE AYSÉN

CORPORACIÓN COSTA CARRERA
 
CODEFF AISÉN

AISÉN RESERVA DE VIDA

MAGDALENA  ROSAS  OSSA

CLAUDIA TORRES DELGADO

FABIEN BOURLON CHABOUD

VERÓNICA VENEGAS QUINTANA

MIRIAM CHIBLE CONTRERAS

LUIS INFANTI DE LA MORA, Obispo de Aysén

El Centro Ecuménico Diego de Medellín adhiere a esta carta.

COYHAIQUE, mayo 10 de 2016.