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2º Movilización Nacional por la recuperación y defensa del agua
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Hermanos Vergara Toledo: Hijos del Dios de la Vida

Hermanos Vergara Toledo: Hijos del Dios de la Vida

El CEDM solidariza con la Familia Vergara Toledo... Accediendo a una i...

Hermanos Vergara Toledo: Hijos del Dios de la Vida

El CEDM solidariza con la Familia Vergara Toledo... Accediendo a una invitación para solidarizar con la querida familia Vergara Toledo, fuimos a ver la obra de Teatro; "Hermanas de Sangre; cuatro vidas para la crónica roja", que se presentó en un sencillo Salón de la emblemática Villa Francia.

Fue emocionante ver el entorno en que se desarrolló dicha actividad solidaria con varios jóvenes presos, entre ellos la nieta de Luisa y Manuel; Sol, que se encuentra recluida ya varios meses. También emotivo fue ver a Luisa tan entera, activa, solidaria y con más paz que pena. Lo mismo ver a Manuel, como siempre, comprometido, sincero y de pie luchando por la justicia e igualdad para todos.
El Salón de Villa Francia, repleto de jóvenes, vecinos y con un común denominador; la solidaridad activa, sencilla y comprometida aun corriendo los riesgos propios del estado policial en que vive esa población; patrullaje incesante de Carabineros, desvíos de tránsito, rumores y todo lo que conocimos en dictadura. Los mismos métodos, el mismo actuar y el mismo síndrome del terror en contra de vecinas y vecinos que viven el día a día luchando en contra de un sistema económico que los aplasta y empobrece. Es decir, en palabras del Hermano Francisco, Obispo de Roma; un sistema que mata!

Escuchamos una breve nota que leyó Luisa de su nieta Sol. Todo el auditorio en riguroso silencio… después, vino la música, el compartir y así también ayudar con el ágape solidario, sencillo, sin mascaras ni discursos rimbombantes que pierden credibilidad, simplemente porque no nacen ni del corazón ni de la esperanza, sino de la hipocresía y el oportunismo. Esa noche en Villa Francia nada de eso, puro calor humano, fraternidad sin apellidos y convivencia gratuita.

Ya de vuelta a casa muy de noche y constatando la vigilancia de “civiles desconocidos” agazapados con sus radios en sus oscuros vehículos, dimos gracias por la experiencia de haber ido a visitar a los queridos padres de Rafael y Eduardo Vergara Toledo que fueron asesinados cobardemente por un piquete de Carabineros el día 29 de marzo de 1985. Todos los años cientos de jóvenes recuerdan ese brutal crimen que los cristianos discernimos desde el Evangelio; “si el grano de trigo no muere no da frutos”…
Las vidas de Eduardo y Rafael representan a su vez a miles de jóvenes chilenos que vivieron su infancia y juventud bajo un régimen dictatorial genocida. Ellos conocieron la miseria, la persecución, el encarcelamiento, la tortura y la muerte. De esta experiencia propia de una cultura de la muerte, Luisa y Manuel, señalan; “Entre otras cosas, hemos descubierto que los niños -Rafael y Eduardo- están vivos, porque creemos que la Resurrección es una Buena Noticia para la gente que entrega su vida por los otros”…

Ahora y para las nuevas generaciones, ofrecemos parte de una reflexión teológica que nos dejara el padre Roberto Bolton, gran amigo de la familia Vergara Toledo: “El asesinato de los hermanos Vergara se dio en un contexto de especial cobardía, ensañamiento y crueldad por parte de sus victimarios. Algunos de sus instantes evocan casi inevitablemente en el ánimo del creyente otros instantes semejantes de la Pasión de Jesús y el Siervo de Yavé en la profecía de Isaías…
El sin sentido de la trágica noche del 29 de marzo, ha cobrado un tremendo sentido. Rafael y Eduardo, en esa fecha, entraron en la Historia y abrieron la puerta ancha por la que Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel parada –al día siguiente, tras ellos- y luego el pueblo de los pobres crucificado colectivamente en estos años, irrumpieron en la conciencia de las masas como la Esperanza y la fuerza incontenible de la Resurrección. (1986).

Con este sencillo escrito, cumplimos con decir una palabra sobre lo visto y oído anoche en Villa Francia. Nos recorre un sentimiento de vergüenza al ver casi nula la presencia de “cristianos comprometidos” en estos actos de pura solidaridad. Más, si pensamos en lo que nos pide el Evangelio respecto al amor por el otro cuando está en dificultades y necesita de un simple acompañamiento  o una palabra de apoyo y esperanza. Por lo menos reflexionemos, serenamente, para poder ser algo parecido a un discípulo del Nazareno… (“Nadie tiene Amor más grande por los amigos, que uno que da la vida por ellos”- Juan 15, 13).

María Jesús M./Jaime Escobar
Editores de revista "Reflexión y Liberación" - Chile

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