RECONSTRUCCIÓN SOLIDARIA POR SUJETOS AUTÓNOMOS
Convocados por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, se reunieron ayer, 2 de marzo 2010, unos 70 representantes de organizaciones estudiantiles, sociales y sindicales en el local de la FECH para compartir análisis de la situación de emergencia que vive el país tras el terremoto del 27 de febrero y para coordinar las acciones solidarias que se están emprendiendo en las zonas damnificadas. Los organizadores no contaban con tantos asistentes. Reunidos primero en la calle, nos dirigimos luego hacia un auditorio de la Universidad, al aire libre, que fue puesto a disposición de la FECH para la ocasión. Al atravesar las dependencias, vimos varios grupos que hacían paquetes con comestibles y ropas acopiados masivamente en el local.
Abrieron la reunión las y los dirigentes de la FECH y la Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, quienes dieron cuenta de lo hecho. Hasta el momento hay 6000 voluntarios inscritos... La FECH está seleccionando entre estos voluntarios, de tal manera que se logren coordinar las necesidades comprobadas con las pericias ofrecidas, pues es evidente que sólo un número limitado de personas podrá ser enviado a regiones o a las zonas de catástrofe, en lo posible quienes tengan experiencia en las labores que se requieren, no sea que la multitud de ayudistas se convierta en un estorbo. Se han organizado ya equipos de trabajo, especialmente en las áreas de la salud, la alimentación, la encuesta sociológica y el apoyo psicológico. Los equipos enviados desde Santiago se concentran en Parral y Lolol. Los de la Universidad de Concepción han preparado operativos de salud y fletado ya seis camiones con agua y tres con alimentos a Dichato, Penco, Lota, Tomé y Curanilahue. Entretanto prosigue la recepción y el acopio de alimentos no perecibles, pañales, frazadas y jabón en la sede de la FECH.
Luego de la exposición de lo hecho por las Federaciones, se dio la palabra a los asistentes, para que ellos, a nombre de sus respectivas organizaciones sociales, estudiantiles o sindicales dieran cuenta de lo que están haciendo o se proponen hacer, de tal manera que se logre, de aquí a algunos días, una coordinación de todos los esfuerzos. Con ello se pretende cubrir más zonas de trabajo, distribuyendo los recursos equitativamente entre ellas y aprovechándose todos de la diversidad de aportes.
Se presentaron unas veinte o más organizaciones, entre las cuales se pueden mencionar diversos consejeros de Facultades y representantes de Centros de Alumnos de las Universidades de Chile, UTEM y Católica, quienes ofrecieron sus pericias como asistentes médicos, constructores, calculistas, estadísticos y otros. Hablaron también representantes y dirigentes de movimientos de pobladores (entre otros de Peñalolén) y de partidos; del Movimiento por la Asamblea del Pueblo; el Presidente de la FENATS; un dirigente de la CUT; una representante del OLCA; dirigentes de la Asociación de Padres y Apoderados; un músico que ofreció organizar un acto con 14 bandas, a beneficio, y varios otros, terminando con una comunicadora y periodista del diario electrónico El Ciudadano, quien es además dirigente de la Red de Medios de los Pueblos. Varios de los voceros dieron cuenta de las acciones que habían emprendido y de los barrios de Santiago a los que ya habían acudido para ofrecer ayuda a las organizaciones populares y para encuestar necesidades y urgencias. Además de dar cuenta de lo hecho, los voceros de esas organizaciones concordaron en las orientaciones siguientes del trabajo en común:
1. Se trata en primer lugar de fortalecer la organización del pueblo: los movimientos de pobladores, las juntas o unidades vecinales, las organizaciones de los trabajadores (sindicatos y otras), en un trabajo mancomunado con los estudiantes.
2. Son las organizaciones populares quienes deben en primer lugar levantar catastros de las necesidades y urgencias más inmediatas de la población. La ayuda en forma de comestibles y alimentos debe dirigirse prioritariamente a los puntos o sectores que señalen las organizaciones populares existentes o que se vayan constituyendo.
3. La representante del OLCA anotó que hay que construir redes de ayuda, coordinándose para no duplicar apoyos y compartiendo bases de datos con necesidades y recursos. Paulina Azevedo, periodista, se ofreció a coordinar y retroalimentar, a través del diario electrónico El Ciudadano, las informaciones que todos necesitamos.
4. No se trata de obstaculizar con críticas ni tampoco físicamente la acción del gobierno. Pero hay que partir de la constatación que ésta es insuficiente, que está mal orientada por su asistencialismo y porque tiende a suprimir la iniciativa de las organizaciones de base y que a la larga va a redundar en beneficio principalmente de las empresas privadas encargadas del abastecimiento y de la reconstrucción (supermercados, empresas constructoras), sin llegar a resolver los problemas de fondo de la población, sobre todo de las capas populares. Se lo ha visto ya después de dos años del terremoto de Antofagasta: las obras emprendidas para devolver casas a la población han quedado sin terminar y paralizadas.
5. Además, la acción del gobierno está reponiendo una militarización del país capaz de inhibir y hasta de criminalizar, como en tiempo de la dictadura, cualquier iniciativa ciudadana. Se lo ha visto en la forma como los medios de comunicación han desacreditado como “robo” y “saqueo” algunas acciones populares que sólo tendían a redistribuir alimentos en momentos de extrema necesidad, situación en que, según la doctrina de los moralistas clásicos, como Tomás de Aquino, “todas las cosas son comunes”. No hay que desconocer los abusos – que deben ser nombrados como tales, cual es el robo de televisores o lavadoras o la intervención, también comprobada, de bandas organizadas que luego revenden lo robado en el mercado negro. Pero tampoco hay que vocear estos delitos como si tal fuera el sentido de todas las acciones de redistribución.
6. Partiendo de la constatación de las falencias de la acción gubernamental, se trata, pues, de reorientar en el largo plazo la acción de reconstrucción. Hay que quitarle la verticalidad de la conducción, característica de las acciones estatales o de la iglesia, para darle un sentido de fraternidad y de igualdad entre todos, - “de hermano a hermano”, como dijo el dirigente de la FENATS -, de tal manera que se favorezca tanto la construcción de verdaderos y autónomos sujetos sociales, grupales e individuales, como la de un tejido social solidario.
Informe preparado por Manuel Ossa y Rafael Agacino de la Corporación Nexos, 3 de marzo de 2010



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